Cuando crucé el umbral de la vida,
y que mi tiempo contigo haya terminado,
no llores por mí, querido amigo,
pues estaré en el lugar donde el amor es eterno.
En el Arcoíris, donde el sol brilla,
en un campo de flores, libres y felices,
te estaré esperando, con colas que agitan,
corriendo en libertad, sin dolor ni tristeza.
Recuerda los momentos que compartimos,
las risas, los juegos y el amor sincero,
cada caricia, cada ladrido o ronroneo,
todas las memorias que atesoramos juntos.
Cuando sientas mi ausencia, mira al cielo,
donde el Arcoíris une el sol y la lluvia,
sabrás que estoy contigo, en cada rayo de luz,
te envío mi amor, siempre en tu corazón.
Así que no llores, querido amigo,
celebra la vida que juntos vivimos,
y cuando llegue el día de reencontrarnos,
te estaré esperando, con amor eterno.
